Entre los principales retos y limitaciones de los sistemas de almacenamiento de energía se encuentran los elevados costes iniciales de ciertas tecnologías, la limitada capacidad de almacenamiento de energía para determinadas aplicaciones, la necesidad de un mantenimiento y una supervisión adecuados, los posibles impactos medioambientales asociados a la fabricación y eliminación de las baterías, y las barreras normativas y políticas que pueden obstaculizar la adopción generalizada de los sistemas de almacenamiento de energía.